Ramón Mariscal i Parella

Ramón Mariscal i Parella
Escritor, Poeta y Presentador.-

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domingo, 21 de febrero de 2010

LA BUENA MÚSICA DE LAS PALABRAS.-

Es una pena que a estas alturas, en los tiempos que vivimos, siglo XXI, algunos que se consideran políticos aún no hayan comprendido el sentido de la palabra y su contenido. Y lo peor de esta situación es que algunos se dejen manipular fácilmente por algunos medios a los que les queda mucha categoría para llegar a ser de comunicación y que tan solo se quedan como un medio legal  de  ESTUDIO DE GRABACIÓN. Así es como figuran en algunos casos los que quieren ser comunicadores y no llegan a serlo, solo se quedan en el puro: DESPECHADOS. Que por tal de querer, QUIEREN quedar por encima de otros. Intentan sin llegar, de arremeter sin ningún tipo de clase. ¡Y que algunos políticos se valgan de esos medios! Es vergonzoso y no solo eso, sino que dichos políticuchos de tres al cuarto se valgan de insultos para arremeter contra aquellos que saben hacer política y los califiquen de “frustrados”, de derrotistas, de nazis, con el “sin” delante de vergüenzas. A estas alturas se entiende que cuando se entran en descalificaciones de este tipo, se pueden interpretar de dos formas:
Para ello pongo un ejemplo, el fútbol. Cuando juegan dos equipos y uno u otro se vale de patadas, empujones, “trabanquitas”, codazos, meter goles disimulando que los meten de cabeza y usan la mano, e insultos, se está demostrando que ese equipo no da para más, que está acabado respecto al contrincante. Por otra parte, está el otro equipo que sabe” jugar” y se le ve suelto y resuelto en la configuración de su juego y los resultados son los goles. Aunque hay que quién jugando mal, los marca, pero no llega muy lejos en la liga futbolística, incluso con la “ayuda” del árbitro, por muy costosos que sean dichos fichajes.
Es un signo de DEBILIDAD, cuando se intenta descalificar políticamente a otros políticos. Esa descalificación es porque se carece de fundamentos. Cuando faltan fundamentos para hacer política, para entrar en el juego de la política, es cuando se entra en descalificaciones, que las mismas convergen en insultos y “patadas” verbales sin contenido alguno, sin base alguna. En la política hay que tener buen juego de cintura para el regate de la misma. Hay que tener buen humor y buen empaque con aquellos que fiscalizan los movimientos que en ese momento haga un grupo de gobierno municipal, gobierno de cabildo, gobierno autónomo o gobierno del país.
El romper una carta y tirar el resto porque se haya perdido el juego no conduce a nada y el servirse de medios de supuesta comunicación para arremeter contra su enemigo de gobierno no es de un buen político. Sea el que sea, debe defenderse con argumentos sólidos y convincentes, con datos, con documentación que avale su tesis  y no disponer de un bufón que le ría sus gracias o se lo ponga a huevo en las entrevistas que se le hagan. Un buen político no necesita que lo “defiendan” y ojito con el que a veces lo defienda, mejor que no lo haga, quizás como resultado de su inutilidad lo hunda más en lugar de defenderlo. Es decir que sea peor el remedio que la enfermedad. ¡Ah! y se me olvida, la oposición en un gobierno, no es el enemigo, no es ningún adversario, es la que fiscaliza por y para el bien de muchos. No es anti-democrático, en un estado democrático que existan otros en el gobierno y que no piensen igual que el grupo de gobierno que gobierna un municipio o estado. Es un error, expresar públicamente que quién no piense como ese grupo haya que darle de comer aparte. Se comienza a rozar una línea peligrosa cercana a lo dictatorial, por no dar otros nombres que también coinciden con la misma manera de actuar.  
La otra forma a interpretar cuando se descalifica a alguien es el RENCOR hacia quiénes lo cuestionan. En la política no se debe cuestionar nada desde el punto de vista personal. Nadie cuestiona al político como lo que es como persona, se le cuestiona por lo que hace como político y por el ejemplo que debe dar como lo que representa y a quiénes representa. Un político pasa a ser una figura pública. Si eso no lo asume, mejor es que se retire. Cuando se tira un pedo, todos se enteran. Cuando estornuda, todos lo saben. No hay nada en un político que haga algo mal que no se descubra, tarde o temprano aflora lo que ha hecho mal. Cuando las cosas las hace bien nadie cuestiona nada, pero tan solo que haga una mal hecha, todo el mundo se entera. Por eso es menester que, asuma lo que es la política, sino se va a encontrar con la necesidad de tener bufones que lo arropen y le rían sus gracias y cada día afortunadamente hay más carencia de ellos, porque el feudalismo ha desaparecido. Vivimos en democracia. La gente empieza a entender lo que es una y otra doctrina, y esos medios de supuesta comunicación por mucho que se empeñen en defender lo indefendible, como es el caso, a los Alternativos, ya no escuchan el canto de las sirenas. Según el relato de la Odisea, (Mitología griega)  Odiseo ordenó a sus hombres taparse los oídos. Y eso es lo que hacen los vegueros con sentido común. No es que se tapen los oídos, es que según que Dial ya no lo ponen, para no ser confundidos con esos CANTOS INCORDIOSOS e INFUNDADOS, CARENTES DE CONVICCION y LLENOS DE ODIO Y RENCOR por sus formas. Cuando se dice siempre lo mismo y en el mismo lugar, comienza a sonar a “TONGO”. Excepto para aquellos que se valen del mismo. EL DISCURSO ALTERNATIVO, por mucho que se esfuercen los Alternativos que sea atractivo ya NO TIENE ENCANTO. Ha perdido su encanto por excesivo narcisismo. Se han enamorado de sí mismos y han perdido el verdadero sentido de la autocrítica, se han creído tan guapos que no necesitan de nadie que les haga entrar en razón y eso es lo que los ha echado a perder.
Mientras, LA OPOSICION va adelantando en sus deberes. Poco a poco, pero con buena letra, no es necesario perder la calma, ni acobardarse, ni de insultar ni de descalificar a nadie, ellos saben que ese juego no da buenos resultados.
Y quizás se preguntarán: Y este asqueroso de tío venido de la península, godo de mierda ¿qué nos va a enseñar de nuestro municipio que no sepamos nosotros? ¿Conocen el cuento de Hamelín? Tuvo que venir de afuera para llevarse las ratas del pueblo y no lo hizo con violencia, solo con la buena música de una flauta. Las buenas palabras son la música. Lo demás es ruido. Un abrazo para todos. 
 VEGUEROS S.M. Antes flautistas, que ratas.-